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     Mattius Black - Un renegado perdido en el mundo

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    AutorMensaje
    Alaina

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    Mensajes : 8
    Fecha de inscripción : 26/02/2018

    MensajeTema: Mattius Black - Un renegado perdido en el mundo   Lun Mar 05, 2018 10:30 pm

    Este relato es bastante viejuno, mi primer personaje de rol, un no muerto picaro. De moment olo cuelgo tal y como lo tenia, puede que lo mejore y retoque en un futuro, ya vere.

    ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------


    Mide 1.80 totalmente erguido, cosa que no suele ocurrir casi nunca. Peso, apenas llega los 60 kg.
    Piel grisacea, muerta, como todos, ojos relucientes con la característica tonalidad dorada de aquellos afectados por el Añublo, aun conserva su caballera, aunque con una tonalidad grisacea y de aspecto descuidado.

    De personalidad juguetona y pícara, siempre tiene algo que decir en todos los momentos, aunque no del todo respetuoso como debiera, en su entorno le respetan.
    Le gusta la tranquilidad y la calma, las cosas bien pensadas y mejor ejecutadas.
    Odia los paladines.
    Le gustan las mariposas, sobretodo como revolotean en su garganta.

    Normalmente se suele hacer el tonto respecto a la mayoría de las cosas y parecer despistado. Nunca se sabe si de verdad lo tiene planeado al dedillo, o solo improvisa con acierto y mucha suerte.

    "La astucia es a menudo molesta como una lámpara en un dormitorio encendida". Pues es un ágil pícaro criado por el IV:7 en vida, rastrero y astuto cumple todo tipo de misiones de infiltración, extorsión, recuperación y cualquier cosa que requiera una actuación no tan legal, le gusta la acción, pero a su manera.

    Historia

    Año 20, segundo mes, día tercero

    No llegue a conocer a mis padres, me cuidaron en el orfanato hasta los 7 años, después se olvidaron de mi, así que decidí fugarme y vivir como pudiera. Dedicaba mis días a robar o realizar tareas difíciles y mal pagadas para poder comer algo. Han pasado ya 10 de años desde que me aceptaron en el IV:7, aun recuerdo el día que intente robar a Marcus, no fue muy buena idea.

    Tal vez, cuando llegue a la vejez escriba mi biografía, no quiero llenar este diario con toda mi vida

    Año 20, segundo mes, día 10

    Mathias Shaw ha ordenado una pequeña investigación de Stratholme, algo ocurre y no sabe lo que es. Eso es lo que mas odia, después de a los Orcos.
    Mi primera misión exterior, por supuesto no voy solo, voy con Marcus, ha sido como el padre que nunca tuve. Yo insisti en que no hacia falta que viniera, solo debo ir a la ciudad y recabar rumores e información de lo que pasa y volver. No puede suceder nada en una mision tan sencilla, pero el insiste.

    Año 20, segundo mes, día 18

    Parece que una extraña enfermedad esta infectando todo Lordaeron, viene desde el norte y arrasa con todo ser...
    Marcus ha caído enfermo, lo atienden como a un peregrino en un tienda improvisada al norte de la ciudad. La Orden de la Mano de Plata sigue sin aparecer. Mi primera misión en el exterior y comienza así, no es muy alentador.


    Año 20, tercer mes...no recuerdo del día.

    Una implacable enfermedad asola Stratholme. Yo he sido contagiado. Temo que nadie podrá sobrevivir a esta plaga. Se oyen rumores de que la Orden esta a un par de días...espero tener fuerzas para enviar un mensaje al IV:7 con todo esto...



    Mattius White




    El príncipe Arthas combatió la Plaga, decidido a erradicar la peste de no-muertos que azotaba Lordaeron. En la ciudad de Stratholme, vio cómo los aldeanos sucumbían a la oscuridad y sus súbditos caídos se transformaban en horribles criaturas no-muertas.

    Tras descubrir estas señales horribles de la que la peste había azotado Stratholme, Arthas sabía perfectamente que en poco tiempo los habitantes de la ciudad serian convertidos en agentes de la Plaga.

    Ante tan difícil situación el joven príncipe tomo la decisión de que solo la purga de la ciudad era la solución. Abandonado por algunos de sus aliados, entro en la ciudad con los pocos fieles que lo seguían a desatar su odio contra la plaga con los humildes ciudadanos de Stratholme.



    No se lo que ha ocurrido, recuerdo gritos, llamas, gente corriendo, caos....Siento frio...no...espera...no siento nada. ¿Donde están todos? Unas voces se oyen a lo lejos. Una de ellas parece el líder, oscuro a atemorizador. No tengo fuerzas para moverme, solo puedo escuchar.


    -Amo Mal'ganis, el príncipe esta atacando por la puerta sur a los aldeanos, que debemos hacer, Señor. Muchos de estos humanos aun tienen fuerza para levantarse por si mismos, mucho menos de luchar,

    -Debemos guiar a estas pobres criaturas para la causa, deben llegar todo lo mejor posible a Rasganorte, traed algunos carros de despojos y cargarlos a todos, el amo estará complacido. Respecto a Arthas...yo me encargo de el.


    Traqueteo, sonido mecánico, pinzas mecánicas que me agarran y me zarandean, oscuridad...
    Por fin veo, la luz empapa mis ojos, pero no se que luz es, no siento calor. Solo hambre.


    Pasa el tiempo. No se cuanto. Estoy perdido. No me siento dueño de mis actos. No se lo que ocurre.
    Lo único que hago es comer y patrullar. Cada vez hay mas cadáveres ambulantes, somos miles ya, nos están preparando para algo.

    Hace dos dias que salimos del continente en imponentes navios de guerra, nadie pregunta, solo obedecemos. Estas tierras me resultan familiares. Unos cuantos necrofagos vamos por delante de la caravana de muerte. Abrimos el camino para el grueso del batallón.


    -¡¡¡Alto!!- el mustio y maldito Arthas grita a las tropas que le siguen- acampemos aquí, estamos a un día de Lordaeron, establezcamos un asentamiento y prepare las tropas. Al alba, Lordaeron caerá.

    El nigromante asintió sin decir ni una palabra y se acerco al grupo de apertura formado por los raquíticos necrófagos que lo formabamos. Recoger madera, es nuestra única tarea, si lo hacemos bien, nos han prometido que tendremos comida en abundancia. No puedo esperar a que pase el día.


    El sonido de espadas suena estridente, sangre, trozos de carne volando cerca de mi, un trozo de carne; eso lo que tengo delante, es lo que ingiriendo, no se porque, lo necesito.

    Tras mi festín sigo adelante. Me acerco a un grupo de humanos que luchan contra nuestras abominaciones. No saben que estoy ahi, presas faciles, uno a uno les asalto por la espalda y de un mordisco preciso al cuello caen al suelo desangrandose.

    Han pasado varias horas, he perdido la cuenta de cuantos he devorado ya. Se oye una tropa venir, es el nigromante, nos obliga a ir con el. Estamos varias decenas e necrofagos y otros seres detestables. Se oye una voz que grita


    -¡¡¡Proteger la urna!!!-

    ¿Una urna?? Creo que es importante, debo defenderla, es nuestro futuro, dicen.

    Hemos masacrado al ejercito humano, tuve suerte, al final pude probar carne elfa, sabrosa pero poca cantidad. Volvemos a Rasganorte.

    ..........................

    Cada vez el tiempo pasa mas despacio. No se porque pero empiezo a darme cuenta de mi situación, y eso me desespera. Estoy al servicio de una dama. Es bonita, o al menos lo era, ahora esta muerta, un alma en pena sin rumbo. Creo que ya había oído hablar de ella. No estoy seguro.

    Las voces de mi cabeza empiezan a ser mas débiles, puedo pensar con claridad. Sylvanas...ese es el nombre de nuestra general. Ella es distinta, no es como los demás. Ansia la libertad. ¿Libertad..? Creo que empiezo a recordar lo que eso significa.

    El tiempo pasa sin sobresaltos, patrullo las murallas de nuestro baluarte la mayoría del tiempo

    Vuelvo a sentir calor, no es calor, pero es algo familiar. No hay vida, solo muros de piedra. No oigo voces, al menos no como antes, solo una idea retumba en mi cabeza....libertad.

    No estoy solo, muchos piensan como yo, no lo dicen, pero lo sabemos. Nadie se atreve a dar un paso adelante, nadie sabe lo fuertes que podemos llegar a ser.

    Nos ha llevado un tiempo, pero nos hemos organizado, somos pequeños grupos formados por unos pocos necrofagos y otros seres renacidos, así no llamamos la atencion. Estamos preparados para un golpe, esperamos la señal de nuestra guía, Lady Sylvanas.

    La señal ha llegado, es hora de la lucha, es hora de ganarnos nuestra libertad.

    Lady Sylvanas ha vencido, somos libres, hemos rechazado a la plaga, hemos rechazado la vida, hemos rechazado la muerte, somos....Los Renegados.

    Necesito un nombre, hasta ahora no me había hecho falta. Mattius, ese era mi nombre....Black? no, no era asi, pero me gusta. Mattius Black, Renegado....si, suena bien.

    ...........................

    Nos hemos asentado en las Ruinas de Lordaeron, ahora son nuestras. Es un buen hogar para nosotros. Me asolan los recuerdos de este lugar. Aun recuerdo el dolor y oscuridad.

    Nuestro nombre se extiende por todo Azeroth, algunos nos respetan como raza, aunque la mayoria aun nos temen. Por las calles de Entrañas solo se oyen rumores de alianza, una alianza con los orcos.

    Han pasado varios años desde que nos unimos a la Horda. Aunque por el momento, soy voluntario en Camposanto, la mayoría de mi tiempo lo paso guiando a nuevos reclutas y enseñando de que va el tema, y donde esta cada cosa. Se me hace raro, la mayoría no es como yo, no han pasado por la servidumbre, y son los mas difíciles de tratar, se vuelven locos y no saben que hacer.

    Suelo pasar mi tiempo realizando algún trabajo extra, nada importante, alguna recuperación por aqui, alguna investigación por allá. Cualquier cosa, con tal de que reciba mi pago.

    Unos años mas tarde de que nos consagraramos como los Renegados y sigo en mi trabajo como mercenario, aun estoy acostumbrandome a la no-muerte.

    Hoy, por primera vez, he conocido a un Sin'dorei, era arrogante y ambicioso. Me gusta. Lady Sylvanas esta sentando las bases de una relacion muy beneficiosa para nuestras razas y se incorporarán a la Horda, personalmente, me es indiferente que sean nuestros aliados, pero nuestra reina les tiene apego. Últimamente se ven muchos por aquí, incluso han abierto un portal mágico entre nuestras capitales, por supuesto, nunca lo he visto, esta reservado para altos cargos o situaciones de emergencia.





    Una sociedad secreta me ha admitido como uno de sus hermanos. Sus objetivos coinciden con lo que tengo en mente. Me han ordenado que investigue los avances de la nueva peste.Desde hace un tiempo, hay mucho movimiento por la Sociedad de Boticarios, me pregunto que estarán tramando esos locos alquimistas. Hoy mismo ha venido una joven, ha pedido que le escolte yo personalmente. Debo llevarla sana y salva hasta una pequeña aldea cercana a Lunargenta. No se quien podría acordarse de mi.
    Pero creo que podria ser muy util tener algun contacto mas fuerte dentro.
    Dice que fui lo primero que vio tras su renacimiento, fue gracias a mi que no se volvió loca. Quería agradecérmelo. Me acuerdo de ella. Ojos dorados como yo. Había pocos como ella entre los nuevos.
    Recuerdo que pasamos un tiempo juntos, le costo bastante acostumbrarse y aceptar su situación, pero tenia potencial.

    El viaje se sucedió ameno, me contó que había ingresado en el colegio de Boticarios, aprovecho el viaje para contarme que había hecho durante todo este tiempo.



    Para cuando llegamos a la aldea, nos habíamos hecho muy amigos. Es muy raro entre los nuestros que ocurran este tipo de cosas, pero me invadía un sentimiento de protección. Durante el siguiente año me asenté en aquella aldea, no quería descuidar mi deber como mercenario, me gusta esa vida, en los ratos libres la protegía cuando exploraba las Tierras de la Peste.

    Han pasado unos cuantos meses. Mi posicion dentro de la hermandad asciendo a pasos agigantados. Entre mision y mision siempre me paso por las Tierras Fantasma a ver ue tal esta mi antigua compañera.
    ............


    Otra guerra, esta vez es un caos, casi matan a nuestra reina...irónico...

    Hemos sido ayudados por la Horda y hemos conseguido reconquistar Entrañas, pero a un alto precio.

    No consigo encontrarla tras la batalla, temo que haya dado con su final.

    No sé cuanto tiempo llevo sin ir a la casa pero me parece una vida entera, sobre todo desde que Violeta... desde que se fue.

    Todavía estoy triste, es como si un vendaval se hubiera llevado mi única posesión y ahora me siento extraño. La echo de menos, nunca imaginé que podría pasar, y estoy al mismo tiempo triste, furioso y desconcertado, porque ella menos que nadie se merecía morir, otra vez... No se merecía morir en absoluto, o a lo mejor es que para mí, no podía morir, era eterna... Siempre lo será...

    Decidí pasar pagina, pero antes de eso necesito hacer algo...

    Una suave llovizna se extendía por todo el cenagal, un observador con tiempo y ganas habría podido admirar la belleza de las gotas cuando se unían a esa blanquecina neblina que cubría esa zona de la ciénaga, haciendo que la neblina retrocediera y avanzara como en uno de esos hipnóticos bailes de gala. Apenas había viento y allá, por encima de las nubes grises, se debía alzar la luna en todo su esplendor, rodeada de infinitas estrellas.

    Pero no era un observador con tiempo, sino un viajero embarrado con un objetivo muy claro pues tras semanas de debate interno, dio con la fuerza de hacerlo.
    En frente, no muy lejos entre los árboles, se alzaba una choza ruinosa, hace poco orgullo de un par de Renegados, pero que ahora ofrecía un aspecto somnoliento. Mattius pudo esquivar sin muchos problemas los pocos necrófagos y muertos vivientes que vagaban alrededor de la torre y acercarse a ella sin ser molestado.

    La puerta colgaba de los postigos y crujía cada vez que una leve brisa la mecían, eso le servía, sin duda, para cubrir los ruidos que hacía y de momento sus pasos eran firmes y convincentes.

    En el interior de la choza numerosas goteras golpeteaban aquí y allá el suelo de piedra y unos pocos muebles desvencijados que constituían el ajuar de aquella sala. Una escalera en muy mal estado ascendía en espiral hacía la parte superior de la casa que parecía completamente arruinada, pero no era aquella la escalera que le interesaba, pues semioculta bajo una alfombra raída había la losa que tapaba la entrada al sótano.

    En aquella escalera el ambiente era distinto, más cargado, cálido hasta alcanzar lo sofocante y con el característico hedor que siempre ha invadido el lugar. La escalera a la que habían accedido era de caracol, con peldaños de roca desgastados, bajos y pequeños. Avanzó en silencio hasta que al cabo de unas pocas vueltas vió el final de la escalera y una luz ondulante producida por varios blandones alumbraba una sala circular, abovedada y espaciosa, con una parte de las paredes forradas de estanterías sobre las que reposaban unos pocos libros y una gran cantidad de componentes pintorescos. Aquí y allá escamas de dragones de diversos colores, dientes de basilisco, garras de arpía, escamas de naga, huesos humanos, élficos y de bestias diversas, colmillos de jabalí y un sinfín de plantas.

    Hecho un vistazo esperando encontrarla allí, como solía estar, mezclando ingredientes entre nubes de humo multicolores, pero solo veía un hueco vacío, vacío y solitario. No lo dudo mucho tiempo, quería acabar cuanto antes. Volvió a subir hasta la entrada de la choza, se acerco a su corcel de la muerte y recogió dos barriles, los metió rodando a la ruinosa torre y deposito su contenido por todas las salas, era un liquido amarillento con un olor fuerte.

    Una vez fuera, agacho la cabeza como diciendo algo, encendió una antorcha la alzo unos instantes observando como crepitaba la llama, y con convicción la tiro dentro de la casa.

    Unos minutos después, el renegado se encontraba de camino en su corcel, con una columna de humo que se hacia mas pequeña mientras se alejaba de aquellos recuerdos.

    Mis padres murieron muy jovenes, y me criaron los hombres del IV:7, y nunca me interese por hacer nada mas que mi trabajo. Y eso ha dado sus frutos. Nuestra sociedad se implico en la batalla por Entrañas y ha perdido muchos efectivos. He sido ascendido a Maestro del Silencio. Ahora formo parte del consejo.

    Ahora mi vida es distinta, ha cambiado mi visión del mundo. Mi nueva vida me gusta, no tengo que rendir cuentas a nadie, si necesito algo, lo cojo sin complicaciones. Un nuevo Mattius se abre al mundo, y el mundo esta lleno de riquezas que esperan solitarias a que me adueñe de ellas.
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    Iliden Hojaumbría
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    Nombre: Iliden Hojaumbría
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    MensajeTema: Re: Mattius Black - Un renegado perdido en el mundo   Mar Mar 06, 2018 12:01 pm

    Muy chulo Alaina! Supongo que nos traerás a este renegado a la guild *sonríe con ganas*
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    Alaina

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    MensajeTema: Re: Mattius Black - Un renegado perdido en el mundo   Mar Mar 06, 2018 12:05 pm

    Esta en otro macroreino, asi que si vuelve volvera tarde, o con otro pj xd pero kiero darle alguna personalizacion, k no sea el tipico picaro cabron
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    Iliden Hojaumbría
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    Fecha de inscripción : 25/02/2018
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    Nombre: Iliden Hojaumbría
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    MensajeTema: Re: Mattius Black - Un renegado perdido en el mundo   Mar Mar 06, 2018 12:10 pm

    Eso, que de pj cabrones ya esta llena la guild jajaja
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    MensajeTema: Re: Mattius Black - Un renegado perdido en el mundo   

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    Mattius Black - Un renegado perdido en el mundo
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